Corpus Christi: La fiesta del amor de Dios y el carisma de las Adoratrices

Corpus Christi: La fiesta del amor de Dios y el carisma de las Adoratrices

El Corpus Christi es la fiesta del amor infinito de Dios, intrínsecamente relacionada con el carisma de las Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

Tradicionalmente, la Iglesia Católica celebra el Corpus Christi el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, que es el domingo siguiente a Pentecostés, aunque en algunos países la solemnidad se traslada al domingo. Se trata de una jornada que rinde culto público de adoración, gratitud y amor a la Eucaristía, presencia viva de Cristo.

En este día, la atención se centra efectivamente en la persona de Jesucristo que, por amor, quiso quedarse con la humanidad, compartir nuestra existencia. Dios desea, aunque sea de forma sacramental, vivir en medio de todas las personas.

El Corpus Christi y el carisma de las Adoratrices

El Corpus Christi es también una fiesta importante para nuestra Congregación, ya que las Adoratrices somos mujeres apasionadas por Cristo Eucaristía.

A partir de la Adoración del Santísimo Sacramento, nace nuestra misión en la Iglesia, la misión Adoratriz: a ejemplo de nuestra fundadora, Santa María Micaela, descubrimos al Señor en el Santísimo Sacramento, pero también en la historia y en nuestra cotidianeidad, especialmente en las mujeres en situación de prostitución, de trata y de otras violencias.

En definitiva, desde nuestra vivencia eucarística germina la misión de acompañar y promover la Liberación de la mujer: “En la adoración aprendemos a amar a nuestras jóvenes y a trabajar y vivir por ellas” (Constituciones 13).

En esta fiesta del Corpus Christi, las Adoratrices queremos renovar nuestro compromiso con los pilares de nuestro carisma, la Adoración y la Liberación. Hoy, queremos responder con fidelidad y compromiso al carisma recibido: Ser Eucaristía. En palabras de Santa María Micaela: “Pan que se parte y reparte y vino que sabe a presencia”.

Queremos seguir el ejemplo de Jesús que se entregó por amor hasta el final. Queremos ser testigos de su presencia viva en medio del mundo. Queremos ser instrumentos de su amor y su misericordia para las mujeres que encontramos en nuestro camino.

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