Fundación Micaela, una nueva etapa al servicio de las mujeres en América | Adoratrices

Fundación Micaela, una nueva etapa al servicio de las mujeres en América | Adoratrices

El pasado 16 de septiembre de 2026, en Bogotá (Colombia), comenzó una nueva etapa para la Fundación Miquelina, que, fiel a su historia y misión, continúa su camino con una identidad renovada bajo el nombre de Fundación Micaela, dentro de la Provincia de América. 

Esta celebración reunió a hermana Teresa Valenzuela, Superiora de la Provincia de América de Adoratrices, a tres hermanas del Consejo Provincial, a hermanas de la comunidad de Bogotá y a personas laicas vinculadas a la obra. También participaron hermanas de distintas comunidades de la Provincia de América que providencialmente se encontraban en la ciudad con motivo de una jornada de formación, dando así una representación viva de las comunidades que sostienen la misión Adoratriz.

Durante la jornada, la dinámica “Hilo de la Red” expresó simbólicamente que la misión se construye cuando cada persona aporta su compromiso y su esperanza. El encuentro culminó con alegría y fraternidad, celebrando el nacimiento de una nueva etapa: la Fundación Micaela, que renace con un nuevo rostro, pero con las raíces de una historia que viene de lejos. 

Después de un profundo proceso de discernimiento sobre el futuro de la antigua Fundación Miquelina, se reafirmó la certeza de continuar, renovando las formas de presencia para seguir acompañando y generando oportunidades para mujeres en situación de vulnerabilidad.

Las etapas de una historia con memoria

Desde 1977, esta obra es fruto de una misión nacida del corazón de las Religiosas Adoratrices, impulsada por la Hna. Esther Castaño junto a muchas hermanas y personas laicas comprometidas. Desde sus inicios, buscó acoger y acompañar a mujeres en situaciones de vulnerabilidad, promoviendo su dignidad y nuevas oportunidades de vida.

A lo largo de casi cincuenta años, la misión fue creciendo y renovándose con el aporte de muchas personas, entre ellas las Hnas. Rosaura Patiño y Luz Fanny Serrano, fortaleciendo procesos de formación, inclusión y acompañamiento integral. Hoy, bajo el nombre de Fundación Micaela, continúa este legado de amor, fe y compromiso transformador.

De Colombia a América: una misión que crece y se comparte

Uno de los frutos más significativos de este proceso es la ampliación del horizonte de la Fundación Micaela, que nació vinculada a la realidad de Colombia, asume ahora un ámbito de actuación provincial al servicio de la Provincia de América. 

Desde su sede principal en Colombia, podrá impulsar proyectos y programas en distintos territorios, especialmente en América Latina y el Caribe, fortaleciendo la Misión Adoratriz a través de la comunión, el compartir capacidades y recursos, y el trabajo conjunto entre hermanas y laicos.

En el corazón de esta nueva etapa permanece la razón de ser de la Fundación: acompañar a mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas afectadas por la prostitución, la trata de personas, la explotación sexual o laboral y otras formas de violencia o exclusión. A través de procesos de protección, atención integral, recuperación e inclusión social, busca favorecer que cada mujer pueda reconstruir su historia, recuperar su dignidad y abrirse a nuevas oportunidades de vida.

Este camino será sostenido por un Consejo de Fundadores, un Consejo Directivo y un Equipo Ejecutivo, junto con hermanas y laicos que aportarán experiencia, compromiso y profesionalidad para una gestión responsable y al servicio de la misión. 

La Fundación Micaela inicia así un nuevo capítulo de su historia, reafirmando que el carisma Adoratriz permanece vivo, dinámico y atento a las necesidades de las mujeres de nuestro tiempo. Un camino que se emprende con la confianza puesta en Dios y en la fuerza de una comunidad que camina unida, haciendo suyo el lema que acompaña a la Fundación: “Por Dios todo es poco”.

 

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