En el marco del Día Internacional de la Mujer 2026, la Hna. Anita Sakariyas ha recibido un reconocimiento por parte de la diócesis de Jalandhar en Punjab (India), como agradecimiento a la misión que las Adoratrices desarrollan en este lugar.
El reconocimiento se entregó en el contexto de un encuentro del Trinity Group of Institutions (Jalandhar), donde se invitó a la Hna. Anita a compartir el carisma Adoratriz.
Las hermanas Adoratrices de la Provincia de Kolkata han sido pioneras en la atención a mujeres en situación de vulnerabilidad en la diócesis de Jalandhar. La distinción puso en valor una misión exigente y sostenida en el tiempo, que busca responder con cercanía y esperanza allí donde la dignidad de las mujeres se ve herida.
Un premio que abraza a toda la Familia Adoratriz
La Hna. Anita ha subrayado que este gesto no puede entenderse como un mérito individual. Para ella, el premio es, sobre todo, un homenaje a la Familia Adoratriz que, con valentía, trabaja en distintos lugares del mundo, sosteniendo procesos de acompañamiento y caminos de Liberación desde la Adoración.
En su agradecimiento, ha recordado de forma especial a las hermanas que iniciaron y compartieron con ella esta misión, Hna. Mary Abraham y Hna. Sabita Kindo, por su dedicación y compromiso, que hoy dan fruto. También ha expresado su gratitud a la Superiora Provincial y a su equipo por el apoyo, el aliento y la oración que sostienen el servicio cotidiano.
La misión: crear espacios seguros, restaurar dignidad, abrir caminos
La experiencia de estos años en Jalandhar deja en la Hna. Anita una convicción clara: el empoderamiento comienza cuando se crean espacios seguros, se restaura la dignidad y se abren oportunidades reales de educación, formación de habilidades, independencia y reintegración en la sociedad.
Esa es la lógica de la misión Adoratriz: acompañar procesos integrales, donde cada mujer pueda recuperar su voz, su libertad y su futuro, sin caminar sola.
Gratitud a la diócesis de Jalandhar
La Congregación agradece a la diócesis de Jalandhar el reconocimiento a esta misión y el apoyo a un servicio que, por su misma naturaleza, conlleva desafíos. Este gesto anima a seguir avanzando con esperanza, fidelidad y audacia evangélica, para que la Adoración se traduzca siempre en Liberación concreta.