El 6 de noviembre de 2025, la comunidad de Adoratrices en Velsao-Goa (India) celebró con profunda alegría 25 años de su presencia en esta región. Un Jubileo vivido como un tiempo de memoria agradecida, oración y renovación del compromiso con las niñas, jóvenes y mujeres acompañadas durante estas dos décadas y media de misión.
Acción de gracias en comunidad
La jornada comenzó con una solemne Eucaristía de acción de gracias, celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Esta fue presidida por el cardenal Filipe Neri Ferrao, arzobispo de Goa y Baman, quien estuvo acompañado por el vicario episcopal para la Vida Religiosa en Goa, P. Joaquim, el párroco y varios sacerdotes concelebrantes.
A la celebración acudieron religiosas de distintas congregaciones, benefactores, personas, antiguas alumnas del Navajyothi Rehabilitation Centre, así como hermanas Adoratrices de diversas comunidades.
El cardenal centró su homilía en la gratitud y la memoria de las maravillas de Dios, invitando a reconocer su presencia a lo largo de estos años de misión de Adoración y de acompañamiento en los procesos de Liberación de mujeres en situación de vulnerabilidad.
Tras la Eucaristía, la comunidad expresó públicamente su agradecimiento a todas las personas que han sostenido estos 25 años de servicio, destacando el apoyo de quienes han colaborado con dedicación y entusiasmo.
25 años al servicio de la dignidad
Desde su fundación, la comunidad Adoratriz ha llevado adelante el Navajyothi Rehabilitation Centre, un proyecto que ha ofrecido acompañamiento integral a más de 150 niñas y jóvenes provenientes de contextos familiares frágiles (familias rotas, maltratadas, marginadas o pobres), huérfanas, abandonadas por sus padres y/o en situación de calle, así como a madres solteras.
Durante estos años, el centro ha brindado:
- educación,
- formación profesional,
- tutorías y mentoría,
- acompañamiento psicológico y espiritual,
- acceso a atención sanitaria,
- procesos de sanación y crecimiento personal.
Además, la comunidad ha impulsado programas de apoyo en Baina, tales como centros de refuerzo escolar, cursos de costura, grupos de autoayuda y visitas a familias.
Entre los frutos destacados, varias jóvenes han completado estudios universitarios, otras se han formado como enfermeras, y una de ellas alcanzó el segundo puesto de posgrado en Ciencias Políticas en la Universidad de Goa. Hoy muchas trabajan y sostienen sus hogares con dignidad.
Acompañar nuevas realidades
Actualmente, la comunidad acompaña también a migrantes y mujeres pobres del entorno, con iniciativas como un taller de costura, encuentros formativos sobre salud, valores y autocuidado, y visitas a familias en situación de vulnerabilidad.
Todo este trabajo expresa el deseo de seguir siendo signo de esperanza y presencia Liberadora en Velsao.
Un Jubileo vivido en Adoración
Como gesto especial de acción de gracias, la comunidad inició una Adoración Eucarística prolongada desde el 4 de noviembre, de 9 a 21 h, en la que participaron hermanas locales y personas cercanas a la misión.
Un espacio de silencio y oración para reconocer el paso de Dios en estos 25 años de vida compartida.
Celebración comunitaria
Después de la Misa, se realizó un programa festivo que incluyó actuaciones de jóvenes del centro y de mujeres acompañadas por la comunidad.
Uno de los momentos más emotivos fue la interpretación de un “mando” (danza folclórica de Goa) dedicado a Santa María Micaela, cantado por la hija de una antigua residente.
También intervinieron la Hna. Yogini, viceprovincial; sacerdotes vinculados a la comunidad; el señor Antone Barretto, de la familia que donó el terreno para el centro; y varias laicas cercanas al proyecto.
La hermana Elsy cerró el encuentro agradeciendo la colaboración, la entrega y la fidelidad de todas las hermanas, niñas, mujeres, formandas y personas colaboradoras que han formado parte de la historia de Velsao.
La celebración concluyó con una comida fraterna en un ambiente de gran alegría.
Memoria agradecida, esperanza renovada
Al mirar el camino recorrido, la comunidad reconoce la presencia amorosa de Dios, sostenida en la oración diaria y en tantos gestos de entrega silenciosa.
Inspiradas por la Palabra —“la esperanza no defrauda” (Rom 5,5)—, las hermanas renuevan así su deseo de seguir sirviendo con la misma pasión, esperanza y dedicación que han marcado estos primeros 25 años.