Dentro del Jubileo 2025 la comunidad de Adoratrices en Valencia, España. participó en la Ruta silenciosa “Camino de esperanza contra la trata de personas”, organizada por la archidiócesis.
Con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, el Grupo Diocesano contra la trata de personas de la Iglesia en Valencia (España) —integrado por Cáritas, Villa Teresita, Adoratrices y la Cátedra Scholas de la Universidad Católica de Valencia, en colaboración con el área de Acción Social y la Delegación de Laicos de la Vicaría de Evangelización— convocó el pasado 26 de septiembre de 2025 una Ruta silenciosa por las calles del centro histórico de Valencia bajo el lema: “Camino de esperanza contra la trata de personas”.
Una llamada a caminar con esperanza
El lema de esta iniciativa está directamente vinculado al Jubileo de la Esperanza 2025, convocado por el Papa Francisco, que invita a toda la Iglesia a renovar la mirada del corazón y a abrirse a la escucha de los gritos más silenciados.
En esta línea, la Ruta fue un espacio de oración, reflexión y compromiso, una manera concreta de recorrer juntos ese camino jubilar que transforma los corazones. En medio del silencio orante, los participantes expresaron su deseo de mirar con esperanza una realidad que suele permanecer invisible: la de tantas mujeres engañadas, excluidas, cosificadas y consumidas, pero que conservan su dignidad y pueden enfrentarse al futuro con esperanza.
Desde nuestro carisma de Adoración y Liberación, las Adoratrices participamos con la certeza de que Dios sigue saliendo al encuentro de cada mujer. Por eso, en este día quisimos recordar con fuerza nuestro mensaje:
“Tú importas. Dios te busca. Eres importante para Él y tu vida tiene futuro. No estás perdida. Hay un Amor que te busca.”
Una ruta que interpela y transforma
La respuesta a esta convocatoria superó las previsiones, reuniendo a un gran número de personas que, a lo largo del recorrido, vivieron momentos intensos de sensibilización, denuncia y oración comunitaria.
Durante el trayecto se propusieron diversas preguntas para la reflexión personal y eclesial:
- ¿Esta realidad tan dolorosa nos interpela como cristianos?
- ¿Nos dejamos afectar por su dolor?
- ¿Nos hemos acostumbrado a las realidades de sufrimiento, las hemos normalizado?
- ¿Podemos ser parte de la solución?
- ¿Me implico personal y comunitariamente?
El Papa Francisco nos recuerda que el Jubileo debe llevarnos a una “transformación del corazón”, y que esa conversión se traduce en gestos concretos de compromiso y ternura. Una de esas concreciones puede ser descubrir, con ojos nuevos, “que esas personas están ahí”, esperando nuestra cercanía y solidaridad.
Con María, hacia la esperanza
La ruta culminó con la bendición de la Virgen de los Desamparados en la Real Basílica de Valencia, presidida por el obispo auxiliar de Valencia, Mons. Fernando Ramón, acompañado por el vicario episcopal de Acción Social y Caritativa.
Fue un cierre profundamente simbólico: una oración por la esperanza, bajo la mirada maternal de María, para que toda la Iglesia siga caminando unida en este Jubileo hacia un mundo más libre, justo y fraterno.