Durante los meses de abril, septiembre, octubre y noviembre de 2025, la Congregación de las Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, está desarrollando en la Casa Madre de Madrid un curso de formación en gestión económica, en el marco de la implementación del nuevo programa contable y de gestión A3.
Este cambio representa un paso decisivo hacia una administración más unificada, segura y eficiente, que incluye la puesta en marcha de servidores e infraestructuras propias. Con esta modernización, la Congregación refuerza la seguridad digital, la coordinación entre Provincias y Delegaciones y la autonomía tecnológica, al servicio de la misión que anima toda la vida Adoratriz.
Formación en gestión económica en Adoratrices: Etapas
La formación se ha planificado por fases, con la participación progresiva del personal y las hermanas responsables de las áreas económicas pertenecientes a la Obra Social Adoratriz, comunidades y colegios de las distintas Provincias y Delegación.
En el mes de abril, fue el turno de la Provincia Europa-África. En septiembre participaron los equipos económicos de las Provincias de América, y durante octubre se están formando las hermanas y el personal de la Delegación de Japón. Finalmente, en noviembre, concluirá el proceso con la participación de las Provincias de Kolkata y Mumbai.
Este itinerario formativo está favoreciendo el intercambio de buenas prácticas y el fortalecimiento del trabajo en red entre las distintas demarcaciones en las que se articula hoy la Familia Adoratriz, consolidando una gestión común al servicio de la misión.
Una administración al servicio de la misión
Más allá de la actualización técnica, esta iniciativa refleja nuestro compromiso como Adoratrices con una gestión transparente, corresponsable y al servicio de la misión.
Cada sesión de formación es también un espacio de encuentro y comunión, donde se comparten experiencias, aprendizajes y desafíos comunes. Desde nuestro carisma de Adoración y Liberación, la Congregación impulsa una gestión que une profesionalidad y espíritu evangélico, poniendo los recursos al servicio de la vida en nuestras casas y proyectos, de la justicia y la esperanza para las mujeres a las que acompañamos.