Cuidar la Casa Común: 10 años de Laudato Si’, el compromiso de las Adoratrices con el medioambiente

Cuidar la Casa Común: 10 años de Laudato Si’, el compromiso de las Adoratrices con el medioambiente

Cada 5 de junio, celebramos el Día Mundial del Medioambiente y este 2025 conmemoramos el décimo aniversario de Laudato Si’, la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación. Un texto que nos invita a una conversión ecológica profunda, integrando el respeto por la tierra con la justicia para los más vulnerables.

Este 2025 es especial, se cumplen diez años de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco. Diez años desde aquel mensaje que nos despertó, nos interpeló y nos invitó a mirar la realidad de forma distinta: con los ojos del corazón, atentos al grito de la tierra y al grito de los pobres.

“El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta (…)”. (Laudato Si’, 48).

Un mensaje que sigue vivo

Cuando leímos Laudato Si’ por primera vez, sentimos que ponía palabras a algo que ya intuíamos: que no hay justicia sin respeto a la creación, que el sufrimiento del planeta y el sufrimiento de las personas más frágiles están profundamente conectados. Y que el cuidado es una forma de amar.

El Papa nos llamó entonces a una conversión ecológica. No solo a reciclar o reducir nuestro consumo, sino a cambiar la manera en que nos relacionamos con todo: con la tierra, con los demás, con Dios.

Nuestra manera de cuidar

En las comunidades y proyectos de Adoratrices, esa llamada se palpa en acciones muy concretas: reciclar, reducir residuos, apostar por energías limpias cuando es posible, vivir de forma más austera. Pero también supone una actitud: valorar lo pequeño, agradecer lo que tenemos, cuidar con ternura lo que nos rodea.

Y, sobre todo, cuidar a las mujeres que acompañamos en sus procesos de Liberación. Muchas de ellas llegan heridas por contextos de prostitución de trata, de violencia, que explotan, que descartan, que pone por delante el dinero. Por eso, nuestro compromiso con la ecología es también un compromiso con la justicia, con la vida, con la dignidad.

Una llamada a seguir caminando

Este Día del Medioambiente queremos dar gracias por estos diez años de Laudato Si’. Por todo lo que hemos aprendido, por todo lo que hemos cambiado… y por todo lo que aún nos queda por hacer como Familia Adoratriz.

El camino sigue y sabemos que no estamos solas. Muchas otras personas, comunidades y organizaciones comparten este deseo de vivir de otra manera: Más sencilla, más humana y fraterna.

Cuidar la Casa Común no es algo extraordinario. Es algo de todos los días. Algo que hacemos cuando reciclamos, sí… pero también cuando abrazamos con respeto, cuando enseñamos a una niña a valorar lo que tiene, cuando oramos por el mundo y sus heridas, cuando cuidamos lo más cercano y próximo como son nuestros espacios físicos, los lugares donde vivimos y compartimos la vida, cuando cuidamos el espacio físico propiciamos el bienestar personal.

Desde Adoratrices, seguimos diciendo sí a esta misión compartida con la humanidad. Porque cuidar la creación es también cuidar el Reino que Dios quiere para todas.

Que este 5 de junio renovemos nuestro compromiso: cuidar cada rincón de la creación con amor, desde lo pequeño y cotidiano. Porque ahí también florece el Reino.

Cuidar la Casa Común: 10 años de Laudato Si’, el compromiso de las Adoratrices con el medioambiente

Cada 5 de junio, celebramos el Día Mundial del Medioambiente y este 2025 conmemoramos el décimo aniversario de Laudato Si’, la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación. Un texto que nos invita a una conversión ecológica profunda, integrando el respeto por la tierra con la justicia para los más vulnerables.

Este 2025 es especial, se cumplen diez años de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco. Diez años desde aquel mensaje que nos despertó, nos interpeló y nos invitó a mirar la realidad de forma distinta: con los ojos del corazón, atentos al grito de la tierra y al grito de los pobres.

“El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta (…)”. (Laudato Si’, 48).

Un mensaje que sigue vivo

Cuando leímos Laudato Si’ por primera vez, sentimos que ponía palabras a algo que ya intuíamos: que no hay justicia sin respeto a la creación, que el sufrimiento del planeta y el sufrimiento de las personas más frágiles están profundamente conectados. Y que el cuidado es una forma de amar.

El Papa nos llamó entonces a una conversión ecológica. No solo a reciclar o reducir nuestro consumo, sino a cambiar la manera en que nos relacionamos con todo: con la tierra, con los demás, con Dios.

Nuestra manera de cuidar

En las comunidades y proyectos de Adoratrices, esa llamada se palpa en acciones muy concretas: reciclar, reducir residuos, apostar por energías limpias cuando es posible, vivir de forma más austera. Pero también supone una actitud: valorar lo pequeño, agradecer lo que tenemos, cuidar con ternura lo que nos rodea.

Y, sobre todo, cuidar a las mujeres que acompañamos en sus procesos de Liberación. Muchas de ellas llegan heridas por contextos de prostitución de trata, de violencia, que explotan, que descartan, que pone por delante el dinero. Por eso, nuestro compromiso con la ecología es también un compromiso con la justicia, con la vida, con la dignidad.

Una llamada a seguir caminando

Este Día del Medioambiente queremos dar gracias por estos diez años de Laudato Si’. Por todo lo que hemos aprendido, por todo lo que hemos cambiado… y por todo lo que aún nos queda por hacer como Familia Adoratriz.

El camino sigue y sabemos que no estamos solas. Muchas otras personas, comunidades y organizaciones comparten este deseo de vivir de otra manera: Más sencilla, más humana y fraterna.

Cuidar la Casa Común no es algo extraordinario. Es algo de todos los días. Algo que hacemos cuando reciclamos, sí… pero también cuando abrazamos con respeto, cuando enseñamos a una niña a valorar lo que tiene, cuando oramos por el mundo y sus heridas, cuando cuidamos lo más cercano y próximo como son nuestros espacios físicos, los lugares donde vivimos y compartimos la vida, cuando cuidamos el espacio físico propiciamos el bienestar personal.

Desde Adoratrices, seguimos diciendo sí a esta misión compartida con la humanidad. Porque cuidar la creación es también cuidar el Reino que Dios quiere para todas.

Que este 5 de junio renovemos nuestro compromiso: cuidar cada rincón de la creación con amor, desde lo pequeño y cotidiano. Porque ahí también florece el Reino.

Cuidar la Casa Común: 10 años de Laudato Si’, el compromiso de las Adoratrices con el medioambiente

Cada 5 de junio, celebramos el Día Mundial del Medioambiente y este 2025 conmemoramos el décimo aniversario de Laudato Si’, la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación. Un texto que nos invita a una conversión ecológica profunda, integrando el respeto por la tierra con la justicia para los más vulnerables.

Este 2025 es especial, se cumplen diez años de la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco. Diez años desde aquel mensaje que nos despertó, nos interpeló y nos invitó a mirar la realidad de forma distinta: con los ojos del corazón, atentos al grito de la tierra y al grito de los pobres.

“El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta (…)”. (Laudato Si’, 48).

Un mensaje que sigue vivo

Cuando leímos Laudato Si’ por primera vez, sentimos que ponía palabras a algo que ya intuíamos: que no hay justicia sin respeto a la creación, que el sufrimiento del planeta y el sufrimiento de las personas más frágiles están profundamente conectados. Y que el cuidado es una forma de amar.

El Papa nos llamó entonces a una conversión ecológica. No solo a reciclar o reducir nuestro consumo, sino a cambiar la manera en que nos relacionamos con todo: con la tierra, con los demás, con Dios.

Nuestra manera de cuidar

En las comunidades y proyectos de Adoratrices, esa llamada se palpa en acciones muy concretas: reciclar, reducir residuos, apostar por energías limpias cuando es posible, vivir de forma más austera. Pero también supone una actitud: valorar lo pequeño, agradecer lo que tenemos, cuidar con ternura lo que nos rodea.

Y, sobre todo, cuidar a las mujeres que acompañamos en sus procesos de Liberación. Muchas de ellas llegan heridas por contextos de prostitución de trata, de violencia, que explotan, que descartan, que pone por delante el dinero. Por eso, nuestro compromiso con la ecología es también un compromiso con la justicia, con la vida, con la dignidad.

Una llamada a seguir caminando

Este Día del Medioambiente queremos dar gracias por estos diez años de Laudato Si’. Por todo lo que hemos aprendido, por todo lo que hemos cambiado… y por todo lo que aún nos queda por hacer como Familia Adoratriz.

El camino sigue y sabemos que no estamos solas. Muchas otras personas, comunidades y organizaciones comparten este deseo de vivir de otra manera: Más sencilla, más humana y fraterna.

Cuidar la Casa Común no es algo extraordinario. Es algo de todos los días. Algo que hacemos cuando reciclamos, sí… pero también cuando abrazamos con respeto, cuando enseñamos a una niña a valorar lo que tiene, cuando oramos por el mundo y sus heridas, cuando cuidamos lo más cercano y próximo como son nuestros espacios físicos, los lugares donde vivimos y compartimos la vida, cuando cuidamos el espacio físico propiciamos el bienestar personal.

Desde Adoratrices, seguimos diciendo sí a esta misión compartida con la humanidad. Porque cuidar la creación es también cuidar el Reino que Dios quiere para todas.

Que este 5 de junio renovemos nuestro compromiso: cuidar cada rincón de la creación con amor, desde lo pequeño y cotidiano. Porque ahí también florece el Reino.

 

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