La trata de personas no es cosa del pasado, hoy es preciso denunciar
¿Por qué denunciar la trata de personas hoy? La trata de personas no es una noticia lejana ni un tema del pasado. Ocurre cada día, en ciudades grandes y pueblos pequeños. A plena luz y en el silencio más cruel. Por eso, como Familia Adoratriz, seguimos alzando la voz la trata, acompañando a mujeres que la han sufrido y construyendo caminos de Liberación.
¿Qué es la trata de personas?
La trata de personas es considerada una forma moderna de esclavitud que priva de su dignidad a millones de personas en todo el mundo. Tal y como define la Oficina de Drogas y Crimen de la ONU (UNODC), consiste en engañar a mujeres, hombres, niñas y niños para someterlos diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos, entre otras formas de explotación.
Según la UNODC, dos terceras partes de las víctimas de la trata de personas de todo el mundo son mujeres. La gran mayoría de ellas son jóvenes que han sido engañadas con falsas promesas de empleo y después violadas, drogadas, encerradas, golpeadas o amenazadas con actos de violencia, o a las que se han impuesto deudas, se ha despojado de su pasaporte o se ha chantajeado.
A pesar de que la trata está perseguida por la ley en la mayoría de los países, continúa siendo una realidad sostenida en el miedo, en el silencio que rodea a las víctimas y, sobre todo, en los intereses económicos que la perpetúan.
¿Qué hacemos desde Adoratrices?
Desde la Obra Social de Adoratrices acompañamos a mujeres en situación de prostitución, trata, violencia y exclusión. Lo hacemos desde el corazón de nuestro carisma de Adoración y Liberación. A partir de nuestra vivencia con Jesús Eucaristía (Adoración), nace nuestra misión en la Iglesia: la misión Adoratriz de acompañar y promover la Liberación de las mujeres en situación de prostitución, de trata y de otras violencias.
En el año 2024 de las 8.583 mujeres que se acercaron a nuestros programas sociales, 948 accedieron a la atención en situación de trata de personas.
Denunciar la trata no es solo un gesto valiente. Es una consecuencia natural del Evangelio. Porque quien ha experimentado el Amor de Dios no puede mirar hacia otro lado.
¿Por qué hay que denunciar la trata de personas?
- Porque cada mujer tiene derecho a su dignidad, a su libertad, a decidir sobre su vida.
- Porque la trata sigue ocurriendo hoy, aunque muchas veces no queramos verlo.
- Porque el acompañamiento transforma vidas, una a una, desde el respeto, la escucha y el amor.
- Porque Adorar nos mueve a reparar el daño, a restituir el nombre, a devolver la dignidad y esperanza.
¿Y tú?
El próximo 30 de julio, Día Mundial contra la Trata de Personas, te invitamos a sumarte a nuestra campaña, a informarte, a compartir, a alzar la voz. Porque el silencio cómplice también esclaviza.
Y porque Liberar… sí es posible.
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