El 30 de agosto de 2025, la hermana Marie Reine dio el paso definitivo en su itinerario vocacional al realizar la profesión de votos perpetuos como Religiosa Adoratriz, Esclava del Santísimo Sacramento y de la Caridad.
La ceremonia eucarística tuvo lugar en la Parroquia de San Juan Pablo II, Agbonou Campement, Atakpamé (Togo), a las 9 de la mañana (hora local). En este día tan especial, Marie Reine estuvo acompañada por familiares, amigos y hermanas de las comunidades Adoratrices en Togo.
Hermana Antonia López, Superiora Provincial, recibió los votos de Marie Reine y las hermanas Francisca Coello, Superiora de la comunidad de Cinkassé, y Consuelo Rojo, Consultora de la Provincia de Europa-África, han ejercido como testigos, sellando así su compromiso de por vida.
Tras la Eucaristía, tuvo lugar un ágape, en el que Marie Reine y los asistentes compartieron unas horas de alegría y fraternidad.
A lo largo de 3 domingos del mes de septiembre se celebrarán varias eucaristías de acción de gracias en Togo: el 31 de agosto a las 7:00 (hora local) en la parroquia Regina Pacis de Sada, Atakpamé; el 7 de septiembre a las 8 en la parroquia de Notre Dame de l’Assomption, Cinkassé; y el 14 de septiembre a las 8:30 en la parroquia Marie Theotokos d’Agoè-Nyivé, Lomé.
¿Qué son los votos perpetuos?
La profesión perpetua marca un hito fundamental en el camino vocacional de una religiosa. En el momento de la profesión de votos perpetuos confirma su decisión de vivir para siempre entregada a Dios, comprometiéndose mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia. Ya no se trata de una etapa temporal, sino de una consagración definitiva, libre y plena.
En la Congregación de Adoratrices, esta entrega expresa el deseo de vivir para siempre el carisma que nos identifica: la Adoración de Jesús Eucaristía y, desde ese encuentro, acompañar los procesos de Liberación de mujeres en situaciones de prostitución, trata y otras formas de violencia.
Marie Reine sobre sus votos perpetuos: “Mi respuesta al Amor”
La hermana Marie Reine explica que para ella la profesión de sus votos perpetuos supone “un vínculo, una relación una responsabilidad hacia Dios y su Iglesia que me lleva a implicarme y a implicar a otras personas. Lejos de ser una autorrealización o un sueño hecho realidad los votos son, para mí, mi respuesta al Amor, un signo de agradecimiento a Dios por crearme y desear unirme a su proyecto de Amor. Especialmente, estando al lado de las mujeres con quienes camino y seguiré caminando en mi vivencia del carisma Adoratriz de Adorar y Liberar”.
“Tras los pasos de Santa María Micaela y de cada hermana Adoratriz, con mis votos perpetuos renuevo mi Fiat (hágase) a Dios como la Virgen María. Cuento con vuestras oraciones para ser fiel a mi promesa”, añade la hermana. “Os llevo también en mis oraciones, que Dios tenga misericordia de todos y de todas nosotras para que al atardecer de nuestras vidas podamos decir con María Micaela ‘solo he vivido por Dios y para ellas’”, concluye.
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